Y te miro, como queriendo atraparte.
Y me miras, como queriendo decirlo todo.
Pero la palabra “como” nos queda grande querido.
Y no sabemos qué hacer con ella,
que se interpone entre tú, yo y nosotros,
evitando toda piel, todo encuentro,
y me refiero a encuentro del alma,
de ese profundo.
Y te miro, como tocándote.
Y me miras, como besándome, desnudándome.
Nuestras ropas no caen, pero cariño, en mi cabeza,
estás tan dentro mío que ¡exploto!.
Y te miro, como amándote.
Y me miras, como entregándote.
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