martes, 19 de agosto de 2014
ías...
Te invitaría un café, pero estás muy lejos de esta ciudad.
Te invitaría un café con final feliz, esos sonrientes con risas contagiosas y bellas.
Te invitaría un café y unas palabras para que sintieras lo que aquí...
Te invitaría a tantas citas, a tantos momentos inolvidables para que cuando mires atrás,
recuerdes lo felices que fuimos, que somos al mirarnos los ojos, al mirarnos dentro.
Te besaría de formas varias para que así no sólo te enamores de una parte de mi,
sino de cada parte escondida y no que llevo dentro mío.
Te haría ver cada sombra que cargo, cada luz que me hace iluminar, cada cosa gris, blanca y negra
que define mi existencia.
Te diría las frases más hermosas que jamás escucharás en nadie más, te hablaría de lo increíble que es cada parte de ti, de mi, de todo lo que nos rodea, de todo lo que nos hace estar acá. De lo inmenso que es el universo y del aquel lugar que aquella vez vi con tanta familiaridad, con tanta hermosura y amor que es imposible de creer.
Muchos "ías" y pocos "o", ojala pudiera hablar en presente,
ojala pudiera realmente invitarte ese café lleno de besos y risas en su interior,
ojala pudiera exponerme a tal punto ante tú visión para que no existieran los secretos ni las sombras ni los monstruos.
Ojala pudiera...
Lo que si, es que sólo son puntos suspensivos lo que quedó en esto,
nada es finito, nada es para siempre,
nada es definitivo,
todo cambia y se transforma en cosas maravillosas,
en cosas que nuestro corazón recibe y da con amor.
En cosas que de algún modo nos hacen entender mejor este viaje llamado vida.
domingo, 10 de agosto de 2014
Es necesario
Nunca me habían roto el corazón así, de una forma tan hermosa.
Con tanto amor de por medio, con tantos miedos, con tantos sueños.
Espero que un día, podamos vernos a los ojos con orgullo;
abrazarte y decirte que ya está superado, que ya no duele,
y gracias por darme una lección tan grande.
Y amar nuevamente, amar a alguien que me ame tan intensamente como lo hice contigo.
Pero que esta vez podamos ser...
Se que mi futuro será brillante, seré más grande, más sabia,
entenderé cosas hermosas, y amaré tanto que mi piel iluminará todo al paso de mi camino.
No digo que estoy feliz por lo sucedido,
mi conciencia de todo ante mano, es un arma de doble filo,
yo supe cosas mucho antes de que las dijéramos, de que las aceptáramos, de que la hiciéramos,
yo supe ese día en el auto, que te amé, que te amo,
supe también que iba a correr, pero sabiendo que iba a volver,
lo que no supe era que iba a ser así,
así mi amor por ti, así tú ida, así yo acá...cuesta aceptar cosas siendo tan conciente de ante mano.
Hoy abrí mi tesorito,
casi nunca lo hago, para que no se gaste,
pero hoy hice una excepción.
Acaricié las telas, y acerqué mi nariz...debo decir que dolió como nunca antes.
Entendí que sigo con el corazón hecho mierda,
porque sentí fuertemente el dolor, esa herida como de cuchillo, con filo, punzante.
Acepté tú ida, lejos, sin modo de verte la piel directamente.
Acepté que si no acepto dolerá más y más.
Entendí que debo alejarme para sanar, para ordenarme entera, de pies a cabeza,
para poder seguir, y crecer, para volver a ti y decirte que todo está bien,
más que bien, que está perfecto aquí dentro.
Debo decirte que después de esa decisión difícil de tomar,
me siento menos cargada,
con menos peso en mi cuerpo,
no digo que no duela, pero es soportable.
Me tomó 2 meses y 1 semana armarme de valor y decirte que te quiero lejos por un tiempo,
el que sea necesario.
Tú no lo hiciste por mi, y eso me reventó aún más,
y supe que tenía que hacerlo yo, por mi y por nadie más.
Amor, créeme cuando te digo que esto no es fácil,
es una lucha diaria, constante,
es estar en un campo gigante lleno de bombas, y que cada paso que doi
explota una, haciéndome explotar a mi también.
Todos los días son un viaje distinto, a mi interior, a mi ser, a mis emociones;
un viaje exterior, a aprender a convivir con personas de nuevo,
a darme cuenta que estoy aquí y no allá. Que tengo metas y tengo que cumplirlas para lograr mi objetivo final.
Creo que nunca antes había extrañado tanto a una persona,
tantos días, tantas horas seguidas,
tantos desvelos,
tantas huidas del mundo, encerrándome para no ver nada, para no sentir nada.
Pero lo más terrible ya pasó,
ahora estoy mejor, no digo que sané, pero te digo si, que ahora pronto se asomará el sol.
Ya despertar no es tan difícil,
ya salir de mi hogar es algo agradable, necesario.
Pero si mi amor por ti sigue intacto, increíblemente intacto, quizá aumentado,
cosa que me sorprende.
Si mi cuerpo te quiere cerca, si mi corazón quiere amarte cerca, si mis ojos quieren verte el alma,
si mi voz quiere cantarte todo lo que llevo dentro, si mi vida quiere estar con la tuya.
Pero, aunque odiemos este dicho, hay que darle tiempo al tiempo, hay que dejar que la vida nos haga caminar, hay que aprender de todo esto. Pero sobre todo hay que vivir.
Gracias por las cosas bellas que me entregaste, gracias por todo lo me diste, tus besos por ejemplo...
gracias por amarme y por enseñarme amar, que eso lo había olvidado hace un tiempo ya.
Gracias por todo lo que me entregas a distancia, lo siento, si que si, y espero que tú también, porque a pesar
de que no hablemos, ni veamos nuestros hologramas, te pienso cada segundo, eres constante aquí y lo seguirás siendo hasta que mi corazón decida.
No quiero que pienses ni sientas que es una despedida definitiva, nada es definitivo en la vida,
excepto la muerte (de cuerpo claramente), es temporal, porque es necesario volver a ti y viceversa,
es necesario conversar y vernos nuevamente. Es necesario...
Con mucho amor, del que tú conoces bien de mi.
Con tanto amor de por medio, con tantos miedos, con tantos sueños.
Espero que un día, podamos vernos a los ojos con orgullo;
abrazarte y decirte que ya está superado, que ya no duele,
y gracias por darme una lección tan grande.
Y amar nuevamente, amar a alguien que me ame tan intensamente como lo hice contigo.
Pero que esta vez podamos ser...
Se que mi futuro será brillante, seré más grande, más sabia,
entenderé cosas hermosas, y amaré tanto que mi piel iluminará todo al paso de mi camino.
No digo que estoy feliz por lo sucedido,
mi conciencia de todo ante mano, es un arma de doble filo,
yo supe cosas mucho antes de que las dijéramos, de que las aceptáramos, de que la hiciéramos,
yo supe ese día en el auto, que te amé, que te amo,
supe también que iba a correr, pero sabiendo que iba a volver,
lo que no supe era que iba a ser así,
así mi amor por ti, así tú ida, así yo acá...cuesta aceptar cosas siendo tan conciente de ante mano.
Hoy abrí mi tesorito,
casi nunca lo hago, para que no se gaste,
pero hoy hice una excepción.
Acaricié las telas, y acerqué mi nariz...debo decir que dolió como nunca antes.
Entendí que sigo con el corazón hecho mierda,
porque sentí fuertemente el dolor, esa herida como de cuchillo, con filo, punzante.
Acepté tú ida, lejos, sin modo de verte la piel directamente.
Acepté que si no acepto dolerá más y más.
Entendí que debo alejarme para sanar, para ordenarme entera, de pies a cabeza,
para poder seguir, y crecer, para volver a ti y decirte que todo está bien,
más que bien, que está perfecto aquí dentro.
Debo decirte que después de esa decisión difícil de tomar,
me siento menos cargada,
con menos peso en mi cuerpo,
no digo que no duela, pero es soportable.
Me tomó 2 meses y 1 semana armarme de valor y decirte que te quiero lejos por un tiempo,
el que sea necesario.
Tú no lo hiciste por mi, y eso me reventó aún más,
y supe que tenía que hacerlo yo, por mi y por nadie más.
Amor, créeme cuando te digo que esto no es fácil,
es una lucha diaria, constante,
es estar en un campo gigante lleno de bombas, y que cada paso que doi
explota una, haciéndome explotar a mi también.
Todos los días son un viaje distinto, a mi interior, a mi ser, a mis emociones;
un viaje exterior, a aprender a convivir con personas de nuevo,
a darme cuenta que estoy aquí y no allá. Que tengo metas y tengo que cumplirlas para lograr mi objetivo final.
Creo que nunca antes había extrañado tanto a una persona,
tantos días, tantas horas seguidas,
tantos desvelos,
tantas huidas del mundo, encerrándome para no ver nada, para no sentir nada.
Pero lo más terrible ya pasó,
ahora estoy mejor, no digo que sané, pero te digo si, que ahora pronto se asomará el sol.
Ya despertar no es tan difícil,
ya salir de mi hogar es algo agradable, necesario.
Pero si mi amor por ti sigue intacto, increíblemente intacto, quizá aumentado,
cosa que me sorprende.
Si mi cuerpo te quiere cerca, si mi corazón quiere amarte cerca, si mis ojos quieren verte el alma,
si mi voz quiere cantarte todo lo que llevo dentro, si mi vida quiere estar con la tuya.
Pero, aunque odiemos este dicho, hay que darle tiempo al tiempo, hay que dejar que la vida nos haga caminar, hay que aprender de todo esto. Pero sobre todo hay que vivir.
Gracias por las cosas bellas que me entregaste, gracias por todo lo me diste, tus besos por ejemplo...
gracias por amarme y por enseñarme amar, que eso lo había olvidado hace un tiempo ya.
Gracias por todo lo que me entregas a distancia, lo siento, si que si, y espero que tú también, porque a pesar
de que no hablemos, ni veamos nuestros hologramas, te pienso cada segundo, eres constante aquí y lo seguirás siendo hasta que mi corazón decida.
No quiero que pienses ni sientas que es una despedida definitiva, nada es definitivo en la vida,
excepto la muerte (de cuerpo claramente), es temporal, porque es necesario volver a ti y viceversa,
es necesario conversar y vernos nuevamente. Es necesario...
Con mucho amor, del que tú conoces bien de mi.
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