Te fuiste
volando lejos
Me fui
volando lejos…de nosotros.
Se ahoga el
llanto en medio de la garganta, atravesado, con burbujas de pena sale a grito
pelado.
Me fui
volando lejos, sin querer hacerlo. Te suelto chincol.
Te miré a
los ojos, te veo. Entero te desnudo, te
suelto.
Nuevamente
los caminos se separan, nuevamente con peso en el paso que avanza con ritmo
ritardante.
Reiterantes
tus besos en mi boca, el fuego se expande en mi cuerpo y te deseo, más que
antes, te deseo. Me fundo en ti, nos fundimos, nos hacemos uno.
No nos
atrevimos, y se nos fue, nos fuimos. Nos perdimos, en medio del caos, en medio
de todo, nos perdimos. Y te encuentro ahora, ahora que el tiempo se nos va,
cuando cae de nuestras manos, nos encontramos.
Me dejaste
el beso pegado, electrizante, palpitante. Duele.
El chincol
se fue volando, y yo, sin quererlo, le seguí cantando. Le ayuda al vuelo, hacia
esa dirección que ambos conocemos, que quizá el tiempo no sea traicionero y nos
deje volar el mismo vuelo sin miedo.
Te deseo,
cada célula de mi ser te desea. Con puro fuego, con agua y fuego. Quiero tú calor, abrazarlo y sentirte,
sentirme. Ahogarme en ti, plenamente en
ti.
Te beso, te
abrazo. No quiero decir adiós, y confiaré en el tiempo una vez más porque creo
en este viaje vibrante que nos cala el cuerpo.
Tiempo dame
tiempo y no seas traicionero. Que cuando creo ser tu amiga me agarras y me
mandas lejos.
Me fui
volando...no sé, extraviada en el cielo, extraviada chincolito te universo…