El encuentro inesperado.
De esos que parecen no ser reales, fantásticos, con magia.
Que las miradas son más que simples parpadeos,
son cosquillas que te llenan la piel de mariposas,
el corazón de pensamientos y la mente de felicidad.
El encuentro esperado y con duda.
De esos que los nervios se apoderan de tus huesos,
de tus palabras y movimientos.
Donde choques eléctricos no dejan de llegar,
y el tacto se hace más sensible a los detalles de la piel ajena…
…piel ajena, que tentador suena al decirlo en voz alta. Que tentador suena
al imaginarte rozando cada parte de mi ser.
Que bello es encontrarte, que bello es disfrutarte, y saber que ya sabes,
que las palabras sobran, porque lees, lees cada centímetro de mi, cada detalle.
Gracias por la aventura con fin,
gracias por dejarme entrar, y gracias sobre todo por los besos que me das.
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