Un año ya,
de tanto y nada.
Un año de revoluciones,
desvelos y miradas expandidas
en el tiempoespacio.
¿Cómo fue a pasar de la
respiración que te unió con todo el Universo a,
los pasos alocados y arrítmicos?.
Un año ya de la muerte
a la vida. De la vida a la muerte. Al renacer
constante, a los cambios de piel que por cada capa fuera,
nos desnuda un poco más el alma.
Un año...que te miro,
que me miras, y todo cobra sentido. Ahora tiene un Norte
y un Sur, una rosa de los vientos que nos vuela el corazón. Y
te agarro firme pa' que aprendamos el mismo vuelo
y después soltarte, libre...
Observo. No soy la misma,
y te agradezco haberme elegido,
y haber decidido seguirte en mi útera y tú matriz.
Un año...murió la hija, nació la madre que parió a la hija.
Sanando pa' no dejarte cargada de herencias que no te pertenecen.
Sanando a mis ancestras, pa' liberarnos a ambas,
de las heridas ajenas.
Lunita mía, te miro y no lo creo. Un año de vida,
un año de ser madre. Un año donde hemos caminado,
gateado, por lugares inesperados y sorpresivos. Te veo y no lo creo,
sigues hermosa, creciendo, evolucionando-nos. Me llenas,
y eres, definitivamente, la mejor decisión que he tomado.
Me mejoro, nos mejoro.
Te crío así, amándote, pa' ver si desde ahí
el mundo se ama y avanza.
La vida me entregó un cable a tierra y al cielo,
y aquí estoy, en el medio, conectándome con la esencia pa´volver a mi.
Y vuelvo, lo siento, vuelvo.
Me reencuentro y me gusto, me amo.
La niña ya no está sola, está conmigo y la abrazo.
Me abrazo.
(Reescritura - 12 de Septiembre del 2016)
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