Lo solitario de la maternidad
es querer un abrazo de contención
y saber que, sólo estás tú misma para darlo.
Es querer compañía,
más allá del físico, en momentos que quieres huir de todo esto...
porque sí, hay momentos en los que deseas huir.
El cansancio acumulado desde el día que
supiste que un ser crece dentro tuyo,
hasta la fecha. La frustración del desorden, del no entender,
del no poder ir al baño tranquila y si,
que te de un beso, un abrazo, te alegra, sientes amor (mucho), pero
eso de que todo se arregla, o toda la pena, miedos, etc...se van, es un simple mito.
La maternidad es intensa,
solitaria, llena de emociones contradictorias.
No es un cuento de hadas, con todos los colores bellos. Es tener tú ropa llena de papillas
y mocos de pena.
Es tener el cuerpoalma cansados, es levantarte a las 5 am. porque tú hija tiene pesadillas,
fiebre, vómitos y aún así despertar después a hacerle desayuno y dejar todo lo tuyo
para cuando ella esté bien, calmada.
La privacidad no existe,
el orden menos.
Duele la entrega a este nivel, es un amor que agota, pero que a pesar de todo,
sigues, sigues y sigues en el camino,
porque, aunque hayan días negros, sabes que al final,
es el amor más inmenso que jamás conocerás,
y que el Universo es sabio, que después de un tiempo la mano se devolverá,
porque ¡SI!, eres una de la minoría que quiere mejorar la humanidad y,
tú y ella son la gran prueba,
el gran desafío para.....
AMAR.
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