martes, 12 de noviembre de 2013

Cuando la encuentres

Ojalá que cuando la encuentres,
me veas firme en la tierra,
sin gota de llanto,
ni rostro de pena.
Ojalá que cuando la encuentres,
me sientas dentro,
tan profundo, en el centro,
dónde sólo YO he llegado,
dónde sólo YO existía.
Ojalá que cuando la encuentres,
sientas intensamente mi huída,
que estaré tan lejos de ti,
que olvidarás mi rostro,
mi piel, y habrás perdido todo,
hasta tu ser.
Ojalá que cuando la sientas,
recuerdes mi cuerpo,
tan metido en tus entrañas,
que desearás que ella sea yo.
Ojalá que cuando la beses,
mi recuerdo caiga como la lluvia,
y te moje hasta dejarte empapado de mi.
Ojalá que cuando la ames,
recuerdes mis ojos,
y no podrás, y no te atreverás a dejarme,
a sacarme de ti.
Ojalá que cuando la encuentres,
no desee tantas cosas como yo,
que por culpa de los sueños
a veces se pierden sentimientos,
dejando frío el camino.
Y ojalá que cuando la encuentres,
yo ya no esté ni aquí ni ahí,
porque observar de reojo me arrancaría hasta lo que no tengo,
y prefiero irme lejos,
dónde tú aire no llegue,
dónde no exista la casualidad del encuentro,
para no verte a los ojos,
ni el corazón alegre.
Y suena egoísta, lo sé,
pero es que entiéndeme,
tú felicidad es mi desdicha,
porque esa sólo la encontrarás en brazos de otra,
sólo la encontrarás cuándo yo ya no esté.

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