Te nombran,
y es punzante el nervio que mi estómago siente.
Te nombran,
y las ganas de verte se me hacen incontrolables.
Te nombran,
y mi corazón da un saltito,
de ese impulsivo, torpe.
Te nombran,
y recuerdo que no puedo habarte, verte, mencionarte…
…que me duele el alma saber que
no quiere saber más de mi.
Que no quieres cruzar caminos ni miradas, que todo lo que fuimos
se lo está llevando la vida, y me deja sólo con la memoria,
guardadita dentro mío,
como un tesoro que jamás nadie me quitará.
Te nombro,
y me llueven los ojos de lágrimas de pena aguda,
de alegría de saber que sin mi, tú vida mejora.
Te nombro, te nombro, te nombro… y aunque estemos ausentes
uno del otro, me llevas al centro,
me vuelves a mi sin quererlo,
me tranquilizas este corazón vuelto loco, esta mente confusa…
…te nombro cucho, te nombro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario